La enfermiza competitividad

image

“Ante Dios y el mundo, el más fuerte tiene el derecho de hacer prevalecer su voluntad […] ¡Al que no tiene la fuerza, el derecho en sí no le sirve de nada! […] Toda la naturaleza es una formidable pugna entre la fuerza y la debilidad, una eterna victoria del fuerte sobre el débil”. Adolf Hitler,  Discurso El enemigo de los pueblos (13 de abril de 1923), párrafo 3º.

Uno de los mandamientos más sagrados de la religión capitalista que nos inculcan desde la cuna es la competición, que según la RAE significa: 1. f. Competencia o rivalidad de quienes se disputan una misma cosa o la pretenden. El sistema nos vende como buena la competición valiéndose del deporte, mostrándonos como ejemplo a millonarios en calzoncillos que dan patadas a un balón y que no cotizan impuestos, – teniendo sus ahorros de forma egoísta en otros paraísos fiscales llamados SICAVs, alejados de la mano de Hacienda-. ¿Pero de donde procede esta creencia de la competencia en nuestros días? Pues está claro que del viejo psicópata de Adam Smith, un personaje de hace hace tres siglos que fue el precursor del liberalismo, y que pertenecía a una secta para-masónica como “La lunar Society”. Smith execró ideas como: “la autoridad civil se instituyó en realidad para la defensa ricos de los contra los pobres, o de los que tienen alguna propiedad contra los que no tienen ninguna”. Esta afirmación demuestra el profundo desprecio por los pobres que prevalece en la actualidad, es decir, el desprecio por el débil, por el tullido, lo que ha cargado también de argumentos a la genocida practica del aborto, de la que el Señor dará cuentas a los asesinos que la han practicado al final de los tiempos.

Fruto de la teoría de Smith aplicada a la naturaleza nacería la malograda teoría de la evolución atea, –selección natural-, que daría pie otro de los grandes mandamientos de la sociedad actual, la “supervivencia del más apto”, fruto del racista, machista, clasista y enfermizo Charles Darwin que llegó a afirmar el siguiente delirio:

Existe en las sociedades civilizadas un obstáculo importante para el incremento numérico de los hombres de cualidades superiores, sobre cuya gravedad insisten Grey y Galton, a saber: que los pobres y holgazanes, degradados también a veces por los vicios se casan de ordinario a edad temprana, mientras que los jóvenes prudentes y económicos, adornados casi siempre de otras virtudes, lo hacen tarde a fin de reunir recursos con que sostenerse y sostener a sus hijos. […] Resulta así que los holgazanes, los degradados y, con frecuencia, viciosos tienden a multiplicarse en una proporción más rápida que los próvidos y en general virtuosos […] En la lucha perpetua por la existencia habría prevalecido la raza inferior, y menos favorecida sobre la superior, y no en virtud de sus buenas cualidades, sino de sus graves defectos.

Charles Darwin, El origen del hombre (1871), Parte 1, Cap. V, p.186

Años más tarde surgiría la Eugenesia es decir la “Aplicación de las leyes biológicas de la herencia al perfeccionamiento de la especie humana”. La eugenesia fue creada por el primo de Darwin, otro acomodado ricachón de la Royal Society llamado Sir. Francis Galton, cuyas principales políticas fueron principalmente: Natalismo selectivo, esterilización obligatoria, abortos forzosos, restricción del matrimonio, Exploración genética y control de natalidad.

Hoy en día los mandamientos del sistema, –no escritos– siguen siendo los de hace dos o tres siglos, creando una legión de psicópatas desalmados. En verdad poco hemos avanzado realmente, ya que las corrientes políticas  tanto de izquierda como la derecha de este país donde vivo que es España desprecian a los pobres, –de forma encubierta–. La insensibilidad con los pobres son el fracaso como sociedad e individuos, y nuestra conciencia humana acusadora que el Creador introdujo en nuestra mente nos advierte cada vez que pasamos delante de un “sintecho” por la calle y no le damos una monedilla, o no prestamos ayuda al que la necesita ante nuestros ojos.

Lo más paradójico de todo es que el Señor sabiamente creó nuestro cuerpo para que la mala conciencia generase un mal comportamiento de nuestro organismo que acarrea enfermedades, si analizamos bien la premisa de la evolución: la lucha por los recursos limitados, cuando nos ponemos competitivos generamos la hormona de la adrenalina y cortisol en nuestro organismo, ya que nos ponemos en posición de luchar por nuestra supervivencia. La competitividad siempre va a acompañada del miedo y el egoísmo.

Como vemos, el estado de lucha por los recursos y el deseo de aplastar a los demás para prevalecer nosotros genera una situación de estrés que según la Psiconeuroinmunologia:

Cuando estamos estresados nuestro organismo libera hormonas del estrés –adrenalina, noradrenalina y cortisol que pasan en la sangre y afectan hasta la última célula del organismo:

  • La respiración y la circulación sanguínea se aceleran
  • Se acelera el ritmo cardiaco
  • Los músculos se tensan
  • Sube la tensión arterial
  • El adrenalina consume gran cantidad de vitamina C. Baja la defensa
  • El metabolismo se hace mas lento
  • Se aumenta la segregación de insulina. Si se produce mas insulina el organismo produce mas grasa (sobre todo en la cintura). Menos insulina – menos grasa (la grasa se quema)
  • La persona estresada puede darle por comer compulsivamente o perder el interés a la comida
  • Dificultad para concentrarse y prestar atención
  • Dificultad para resolver problemas
  • Alteraciones de la personalidad surgiendo rasgos negativos como el pesimismo, la intolerancia, la irritabilidad, la agresividad, la impaciencia, el autoritarismo, el egoísmo.
  • El comportamiento en las relaciones con los demás se vuelve agresivo, egoísta, malhumorado, irritable, colérico, llevando a la difícil convivencia social, familiar y de pareja.
  • Surge la apatía, depresión, ansiedad, insomnio y trastornos nerviosos. Aparece el desinterés por la vida y un bajón de autoestima, aumentando la inseguridad.
  • Aumento de la fatiga y agotamiento psicofísico.
  • Disminuye el deseo sexual
  • Puede llevar al consumo o abuso de estimulantes como el café, tabaco, alcohol o diversas drogas.
  • En un grado elevado de estrés, puede surgir la idea del suicidio.                                        
  • Afecta seriamente al corazón y al sistema circulatorio, causando trastornos cardiovasculares como arritmia, taquicardia o hipertensión, infarto de miocardio
  • El estrés afecta seriamente el aparato digestivo: sequedad de la boca, problemas con el páncreas, los riñones o el hígado; colitis ulcerosa, colon irritable, ulcera gastroduodenal, acides, etc…
  • Trastornos en la piel – alergias, psoriasis, dermatosis
  • Dolores de cabeza. Mareos. Nauseas. Vómitos.
  • Dolores cervicales.

Sin embargo nuestro Señor y Salvador Jesucristo, nos enseño una estrategia mucho más solidaria para con el prójimo, ¡el sacrificio por los demás!: y cualquiera de vosotros que desee ser el primero será siervo de todos.Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y dar su vida en rescate por muchos (Marcos 10:44-45), “Pero no es así con vosotros; antes, el mayor entre vosotros hágase como el menor, y el que dirige como el que sirve.…” (Lucas 22:26).

No en vano, cuando hacemos el bien lejos de sentir el estrés propiciado por la competencia darwiniana, los efectos en el organismo son totalmente beneficiosos, porque al estar en paz con nuestra conciencia también lo estamos con Dios. Hacer el bien nos reconcilia con nuestros semejantes,  con nuestra salud, nuestra conciencia  y nuestro alma.

Sacrificarse por los demás, atender a un pobre en lugar de esperar a que lo haga el estado como hacen los “buenistas progres”, trabajar en equipo, practica el “yo gano tu ganas”, ser solidario y misericordioso es algo al alcance de todos que haría de este mundo un lugar mucho mejor donde vivir . La solidaridad empieza por uno mismo, en sacrificarse uno por los demás, no en esperar a que lo haga otra persona o el estado en su defecto, algo que no terminan de comprender muy bien los de Podemos y otras fuerzas políticas que se consideran más solidarias con los demás por repartir el dinero ajeno, ¡primero remángate tu y ayuda a los demás!, no hables de solidaridad y vivas como un avaricioso capitalista, ¡predica con el ejemplo!

Porque nuestra satisfacción es ésta: el testimonio de nuestra conciencia que en la santidad y en la sinceridad que viene de Dios (2 Corintios 1:12 )

Un pensamiento en “La enfermiza competitividad

  1. Te voy pegar un video de youtube,no tiene nada que ver con el tema planteado arriba.Par saber cual es tu opinion sobre esa supuesta escritura hebrea en unas piedras en PR .
    Si quieres puedes eliminar el comentario ,solamente es para saber tu parecer y si esto es posible.

    Saludos desde Puerto Rico.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s