Juramento Extremo de Inducción Jesuita

En este mundo vivimos cada vez mas esclavizados bajo el yugo de sociedades secretas y de políticos -vease títeres- de las mismas. Mi amigo argentino Maximiliano al que tuve el honor de hacer recientemente una entrevista me ha proporcionado un documento muy interesante: Juramento Extremo de Inducción Jesuita:

Este juramento aparece en el libro “La Roma subterránea” de Charles Didier, traducido del francés y publicado en Nueva York en 1843. El Dr. Alberto Rivera escapó de la Orden de los Jesuitas en 1967, y describe su juramento jesuita en la misma forma como aparece en este libro. Semper Idem: siempre Igual.

El Cuarto Juramento Extremo de Induccion de los Jesuitas también se registra en el Registro del Congreso de los EE.UU. (Proyecto de la Cámara 1523, caso de Eugene C. Bonniwell, en contra de Thos. S. Butler, 15 de febrero 1913, pp.

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Juramento Extremo de Inducción Jesuita.

Cuando un jesuita de rango menor va a ser elevado al mando, que se lleva a cabo en la Capilla del Convento de la Orden, donde sólo hay otras tres personas presentes: el director o Superior en pie frente al altar, y a cada lado se encuentra un monje, uno de los cuales sostiene una bandera de color amarillo y blanco, que son los colores papales, y el otro sostiene un estandarte negro con una daga y una cruz roja encima de una calavera y huesos de tibias cruzadas, con la palabra INRI, y por debajo de él las palabras IUSTUM, NECAR, REGES, IMPIOS. Lo que traducido del latin significa: Es justo exterminar o aniquilar a los Reyes impíos. Sobre el piso hay una cruz roja en la que se arrodilla el postulante o candidato. El Superior le entrega un pequeño crucifijo negro, que el postulante toma en su mano izquierda y aprieta contra su corazón, y el Superior al mismo tiempo le presenta una daga, que el jesuita de menor rango agarra por la hoja y sostiene apuntando el filo contra su corazón, y entonces el Superior aún sosteniendo la daga por la empuñadura, se refiere al postulante:

Mi hijo, hasta ahora se te ha enseñado a actuar como un disimulador: entre los católicos romanos ser un católico romano, y para ser un espía, incluso entre tus propios hermanos, a creer en ningún hombre, a confiar en ningún hombre. Entre los reformadores, ser un reformador, entre los hugonotes, ser un hugonote, entre los calvinistas, ser un calvinista, entre los protestantes, generalmente ser un protestante, y obtener su confianza, para buscar aún para predicar desde sus púlpitos, y hasta denunciar con toda la vehemencia en tu naturaleza contra nuestra Santa Religión y el Papa, e incluso a descender tan bajo como para convertirte en un Judio entre los Judios, y que seas activado para poder recabar toda la información en beneficio de tu Orden, como un fiel soldado del Papa.

Se te ha enseñado a plantar insidiosamente las semillas de los celos y el odio entre comunidades, provincias, y estados que estaban en paz, para incitarlos a hechos de sangre, involucrándolos en guerra entre sí, y para crear revoluciones y guerras civiles en países que eran independientes y prósperos, y que cultivaban las artes y las ciencias y disfrutaban de las bendiciones de la paz. Para tomar partido con los combatientes y actuar en secreto con tu hermano jesuita, quien podría hallarse en el otro bando, pero opuesto abiertamente con los que podrías estar conectado, sólo para que la Iglesia pueda ser el ganador al final, y en las condiciones establecidas en los tratados de paz, porque el fin justifica los medios.

Se te ha enseñado tu deber como espía, para reunir todas las estadísticas, hechos e información en tu poder de todas las fuentes; y congraciarte a tí mismo en la confianza del círculo familiar de los protestantes y herejes de cada clase y carácter, así como la de el comerciante, el banquero, el abogado, entre las escuelas y universidades, en los parlamentos y legislaturas y poderes judiciales y los consejos de Estado, y para “ser todas las cosas a todos los hombres”, por el amor al Papa, del cual cuyos sirvientes somos hasta la muerte.

Has recibido todas sus instrucciones hasta ahora como un novato, un neófito, y has servido como co-adjuntor, confesor o sacerdote, pero aún no ha sido investido con todo lo necesario para comandar en el Ejército de Loyola al servicio del Papa. Debes servir a su debido tiempo como instrumento y verdugo según las indicaciones de tus superiores, porque ninguno puede comandar aquí que no haya consagrado sus labores con la sangre de los herejes, porque “sin derramamiento de sangre ningún hombre puede ser salvo”. Por lo tanto, para que estes contigo mismo apto para tu trabajo y para hacer tu propia salvación segura, usted, además de su anterior juramento de obediencia a la orden, y obediencia al Papa, repita después de mí:

Yo:____________________ ahora, en la presencia del Dios Todopoderoso, la Virgen María, el bendito Miguel Arcángel, el bendito San Juan el Bautista, los santos Apóstoles San Pedro y San Pablo y todos los santos y todas las huestes sagradas del cielo, y tú, mi padre fantasmal, el Superior General de la Compañía de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola en el pontificado de Pablo III, y continuando hasta el presente, por el vientre de la virgen, la matriz de Dios, y la vara de Jesucristo, declaro y juro que su santidad el Papa es Cristo Vice-regente y es el jefe verdadero y único de la Iglesia Católica o de la Iglesia Universal en toda la tierra, y que en virtud de las llaves para atar y desatar, dado a Su Santidad por mi Salvador, Jesucristo, tiene poder para deponer reyes herejes, príncipes, estados, mancomunidades y gobiernos, todos ellos ilegales sin su sagrada confirmación y que con seguridad pueden ser destruidos. Por lo tanto, al máximo de mi poder yo he de defender esta doctrina de su Santidad, derecho y costumbre contra todos los usurpadores de la autoridad herética o protestante que sea, especialmente a los luteranos de Alemania, Holanda, Dinamarca, Suecia, Noruega, y con sus ahora pretendidas autoridades y las iglesias de Inglaterra y Escocia, y las sucursales de la misma en la actualidad en Irlanda y en el Continente de América y en otros lugares, y todos los adherentes en cuanto que sean usurpados y herejes, contra la sagrada Madre Iglesia de Roma. Tengo que ahora renunciar y desconocer cualquier lealtad que deba a cualquier rey hereje, príncipe o estado llamado protestantes o liberales, o la obediencia a cualquiera de las leyes, a magistrados u oficiales.

Yo además declaro que la doctrinas de las iglesias de Inglaterra y Escocia, de los calvinistas, hugonotes y otros de nombre protestantes o liberales a ser malditas y a ser ellos mismos malditos si no abandonaran las mismas.

Asimismo, declaro que, ayudaré, asistiré y asesoraré a todas o cualquiera de los agentes de su Santidad en cualquier lugar donde quiera que estén, en Suiza, Alemania, Holanda, Dinamarca, Suecia, Noruega, Inglaterra, Irlanda o América, o en cualquier otro reino o territorio al que yo vaya, y dar mi esfuerzo en extirpar a los protestantes o las doctrinas heréticas liberales y destruir todos sus poderes pretendidos, reales o de otra manera.

Yo además prometo y declaro, que no obstante estoy dispensado de, asumir mi religión como herética, para el interés de la propaganda de la Madre Iglesia, para mantener en secreto y en privado todos sus agentes y concilios de cuando en cuando, para que puedan confiarme y no divulgar, directa o indirectamente, de palabra, por escrito o circunstancia alguna, pero para ejecutar todo lo que sea propuesto, dado a cargo o descubierto a mí, por usted, mi padre espiritual, o cualquiera de este pacto sagrado.

Yo además prometo y declaro, que no tendré opinión o voluntad propia, o cualquier reserva mental que sea, incluso ser como un cuerpo o un cadáver (perinde ac cadáver), sino que sin vacilar obedeceré todas y todos los comandos que pueda recibir de mis superiores en la Milicia del Papa y de Jesucristo.

Para que se me permita ir a cualquier parte del mundo donde me puedan enviar, a las regiones heladas del norte, las ardientes arenas del desierto de África, o las selvas de la India, a los centros de la civilización de Europa, o a los salvajes perseguidores de los salvajes bárbaros de América, sin murmuración o queja, y ser sometido a todas las cosas que me comunicó.

Yo, además, prometo y declaro que será mi voluntad, cuando se me presente la oportunidad, hacer y librar guerra incesante, secreta o abiertamente, contra todos los herejes, protestantes y liberales, como estoy ordenado para hacer, para extirpar y exterminarlos de la faz de toda la tierra , y que no perdonaré ni edad, sexo o condición, y que voy a colgar, asesinar, hervir, despellejar, estrangular y enterrar vivo a estos herejes infames, y a romper los estómagos y vientres de sus mujeres y aplastar las cabezas de sus hijos en contra de la las paredes, a fin de aniquilar para siempre su execrable raza. Y que cuando lo mismo no pueda hacerse abiertamente, secretamente utilizaré la copa envenenada, el cable de estrangular, el acero del puñal o la bala de plomo, sin importar el honor, rango, dignidad o autoridad de la persona o personas, cualquiera que sea su condición en la vida, ya sea pública o privada, como yo, en cualquier momento pueda ser hecho a hacer cuando lo requiera por cualquier agente del Papa o el Superior de la Hermandad de la Santa Fe, la Compañía de Jesús.

En confirmación de lo cual, por la presente dedico mi vida, mi alma y todas mis facultades corporales, y con esta daga que recibo ahora, voy a suscribir mi nombre escrito en mi propia sangre, en un testimonio de ella, y si soy demostrado falso o débil en mi determinación, pueden mis hermanos y compañeros de la Milicia del Papa cortar mis manos y mis pies y mi garganta de oreja a oreja, abrir mi panza y verter azufre ardiente en el mismo, con todo el castigo que pueda infligirse sobre mí en la tierra y que mi alma sea torturada por los demonios de un infierno eterno para siempre!

Por todo lo cual, yo, _______________, juro por la Santísima Trinidad y los benditos Sacramentos, que estoy listo ahora para recibir, para llevar a cabo y para mantener mi parte inviolable, y llamo a todo el ejército celestial y glorias del cielo para presenciar esta bendición del Sacramento de la Eucaristía, y a ser testigos del mismo aun con mi nombre escrito con la punta de esta daga en mi propia sangre y sellado en la cara de esta santa alianza “.

(El adepto recibe la hostia del Superior y escribe su nombre con la punta del puñal empapado en su propia sangre tomada de su corazón.)

Ahora te levantarás en tus pies y te instruiré en el Catecismo necesario para darte a conocer a cualquier miembro de la Compañía de Jesús que pertenecen a esta categoría.

En primer lugar, usted, como un hermano jesuita, hará con otro mutuo compañero la señal de la cruz ordinaria como cualquier católico romano común, y luego haciendo una cruz por las muñecas, con las palmas de sus manos abiertas, y el otro en respuesta una señal de la cruz con sus piernas, una encima de la otra; los primeros puntos con el dedo índice de la mano derecha hacia el centro de la palma de la izquierda, el otro con el dedo índice de los puntos de la mano izquierda para el centro de la palma de la derecha, el primero luego con su mano derecha hace un círculo alrededor de su cabeza, tocarlo, y el otro a continuación, con el dedo índice de su mano izquierda toca el lado izquierdo de su cuerpo justo debajo de su corazón, el primero luego con su mano derecha señala a través de la garganta de la otra , y este último con un puñal por el estómago y el abdomen de la primera. El primero dice entonces iustum, y el otro responde NECAR, el primero Reges. El otro responde impíos. “(El significado de los cuales ya se ha explicado.)” La primera presentará entonces un pequeño pedazo de papel doblado en la forma característica, cuatro veces, lo que el otro corte longitudinal y en la apertura el nombre de Jesu se se hallen escritos en la cabeza y los brazos de una cruz tres veces. A continuación, dar y recibir de él las siguientes preguntas y respuestas:

Pregunta – De dónde vienes? Respuesta – De la Santa Fe.

P. ¿A quién sirves?

R.-Al Santo Padre en Roma, el Papa y la Iglesia Católica Universal en todo el mundo.

P. ¿Quién te manda?

R.-El Sucesor de San Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús o los Soldados de Jesucristo.

P. ¿Quién te ha recibido?

R.-Un hombre venerable con el pelo blanco.

P. ¿Cómo?

R.-Con una daga desnuda, yo de rodillas en la cruz bajo las banderas del Papa y de nuestra Orden sagrada.

P.-¿Tomó un juramento?

R.-Lo hice, para destruir a los herejes y sus gobiernos y gobernantes, sin importar ni la edad, sexo ni condición. Para ser como un cadáver sin ningún tipo de opinión o voluntad propia, sino obedecer implícitamente a mis superiores en todas las cosas sin duda y murmuración.

P.-Usted puede hacer eso?

R.-Lo haré.

P.-¿Cómo viajas?

R.-En la barca de Pedro el pescador.

P.-¿A dónde viaja?

R.-A los cuatro rincones del globo.

P.-Con qué propósito?

R.-Obedecer las órdenes de mis superiores y generales y ejecutar la voluntad del Papa y cumplir fielmente las condiciones de mi juramento.

Vosotros____________Id, pues, por todo el mundo y tomar posesión de todas las tierras en nombre del Papa. El que no lo aceptara como el Vicario de Jesús y su Vice-regente en la tierra, sea anatema y exterminado.

Conclusión

DNI del padre Alberto Ribera

Este documento no es cualquier cosa, es el juramento que le fue entregado a un ex-sacerdote Jesuita con nombre y apellidos: Alberto Ribera Romero. Una vez más todo indica que los jesuitas ocupan un puesto en lo más alto de la pirámide del poder mundial -descendientes de los templarios, no olvidemos-. Las sociedades secretas y los juramentos secretos son una realidad como denunció el asesinado JFK. Este juramento tiene tintes altamente mafiosos combinado con un fanatismo religioso -hacia el diablo claro está-. Mirándolo por la ley del absurdo, ¿qué sentido tienen que Alberto Ribera hiciera este tipo de denuncia?, ¿sacó algún beneficio?, más bien todo lo contrario condenándose a vivir discretamente, concediendo entrevistas y predicando en iglesias cristianas su historia como Jesuita.

Fuente: lamasabajthani.blogspot.com, Escuadrón de la verdad

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